lunes, 10 de octubre de 2011

EL YA FAMOSO DISCURSO DE STEVE JOBS 2005

DISCURSO PRONUNCIADO POR STEVE JOBS EN LA UNIVERSIDAD DE STANFORD – 2005 –

Tengo el honor de estar hoy aquí con ustedes en su comienzo en una de las mejores universidades del mundo. La verdad sea dicha, yo nunca me gradué. En realidad, esto es lo más cerca que jamás he estado de una graduación universitaria. Hoy les quiero contar tres historias de mi vida. Nada especial. Sólo tres historias.

La primera historia versa sobre "conectar los puntos".

Dejé la Universidad de Reed tras los seis primeros meses, pero después seguí vagando por allí otros 18 meses, más o menos, antes de dejarlo del todo. Entonces, ¿por qué lo dejé?

Comenzó antes de que yo naciera. Mi madre biológica era una estudiante joven y soltera, y decidió darme en adopción. Ella tenía muy claro que quienes me adoptaran tendrían que ser titulados universitarios, de modo que se preparó todo para que al nacer fuese adoptado por un abogado y su mujer. Solo que cuando yo nací decidieron a último momento que lo que de verdad querían era una niña. Así que mis padres, que estaban en lista de espera, recibieron una llamada a medianoche preguntando:

“Tenemos un niño no esperado; ¿lo queréis?”

“Por supuesto”, dijeron ellos.

Mi madre biológica se enteró de que mi madre no tenía título universitario, y que mi padre ni siquiera había terminado el bachillerato, así que se negó a firmar los documentos de adopción. Sólo cedió, meses más tarde, cuando mis padres prometieron que algún día yo iría a la universidad. Y 17 años más tarde fui a la universidad. Pero descuidadamente elegí una universidad que era casi tan cara como Stanford, y todos los ahorros de mis padres, de clase trabajadora, los estaba gastando en mi matrícula. Después de seis meses, no le veía propósito alguno. No tenía idea de qué quería hacer con mi vida, y menos aún de cómo la universidad me iba a ayudar a averiguarlo. Y me estaba gastando todos los ahorros que mis padres habían conseguido a lo largo de su vida. Así que decidí dejarlo, y confiar en que las cosas saldrían bien.

En su momento me dio miedo, pero en retrospectiva fue una de las mejores decisiones que nunca haya tomado. En el momento en que lo dejé, ya no fui más a las clases obligatorias que no me interesaban y comencé a meterme en las que parecían interesantes. No era idílico. No tenía dormitorio, así que dormía en el suelo de las habitaciones de mis amigos, devolvía botellas de Coca Cola por los 5 céntimos del envase para conseguir dinero para comer, y caminaba más de 10 kilómetros los domingos por la noche para comer bien una vez por semana en el templo de los Hare Krishna. Me encantaba. Y muchas cosas con las que me fui topando al seguir mi curiosidad e intuición resultaron no tener precio más adelante. Les daré un ejemplo.

En aquella época la Universidad de Reed ofrecía la que quizá fuese la mejor formación en caligrafía del país. En todas partes del campus, todos los pósters, todas las etiquetas de todos los cajones, estaban bellamente caligrafiadas a mano. Como ya no estaba matriculado y no tenía clases obligatorias, decidí asistir al curso de caligrafía para aprender cómo se hacía. Aprendí cosas sobre el serif y tipografías sans serif, sobre los espacios variables entre letras, sobre qué hace realmente grande a una gran tipografía. Era sutilmente bello, histórica y artísticamente, de una forma que la ciencia no puede capturar, y lo encontré fascinante. Nada de esto tenía ni la más mínima esperanza de aplicación práctica en mi vida. Pero diez años más tarde, cuando estábamos diseñando el primer computador Macintosh, recordé todo eso. Y diseñamos el Mac con eso en su esencia. Fue el primer computador con tipografías bellas. Si nunca me hubiera dejado caer por aquél curso concreto en la universidad, el Mac jamás habría tenido múltiples tipografías, ni caracteres con espaciado proporcional. Y como Windows no hizo más que copiar el Mac, es probable que ningún computador personal los tuviera ahora. Si nunca hubiera decidido dejarlo, no habría entrado en esa clase de caligrafía y los computadores personales no tendrían la maravillosa tipografía que poseen.

Por supuesto, era imposible conectar los puntos mirando hacia el futuro cuando estaba en clase, pero fue muy, muy claro al mirar atrás diez años más tarde. Lo diré otra vez: no puedes conectar los puntos hacia adelante, sólo puedes hacerlo hacia atrás. Así que tienen que confiar en que los puntos se conectarán alguna vez en el futuro. Tienes que confiar en algo, tu instinto, el destino, la vida, el karma, lo que sea.

Esta forma de actuar nunca me ha dejado tirado, y ha marcado la diferencia en mi vida.

Mi segunda historia es sobre el amor y la pérdida.

Tuve suerte, supe pronto en mi vida qué era lo que más deseaba hacer. Woz y yo creamos Apple en el garaje de mis padres cuando tenía 20 años. Trabajamos mucho, y en diez años Apple creció de ser sólo nosotros dos a ser una compañía valorada en dos mil millones de dólares y 4.000 empleados. Hacía justo un año que habíamos lanzado nuestra mejor creación —el Macintosh— un año antes, y hacía poco que había cumplido los 30. Y me despidieron. ¿Cómo te pueden echar de la empresa que tú has creado? Bueno, mientras Apple crecía, contratamos a alguien que yo creía muy capacitado para llevar la compañía junto conmigo, y durante el primer año, más o menos, las cosas fueron bien. Pero luego nuestra perspectiva del futuro comenzó a ser distinta y finalmente nos apartamos completamente. Cuando eso pasó, nuestra Junta Directiva se puso de su parte. Así que a los 30 estaba fuera. Y de forma muy notoria. Lo que había sido el centro de toda mi vida adulta se había ido y fue devastador. Realmente no supe qué hacer durante algunos meses. Sentía que había dado de lado a la anterior generación de emprendedores, que había soltado el testigo en el momento en que me lo pasaban. Me reuní con David Packard [de HP] y Bob Noyce [Intel], e intenté disculparme por haberlo fastidiado tanto. Fue un fracaso muy notorio, e incluso pensé en huir del valle [Silicon Valley]. Pero algo comenzó a abrirse paso en mí, aún amaba lo que hacía.

El resultado de los acontecimientos en Apple no había cambiado eso ni un ápice. Había sido rechazado, pero aún estaba enamorado. Así que decidí comenzar de nuevo. No lo vi así entonces, pero resultó ser que el que me echaran de Apple fue lo mejor que jamás me pudo haber pasado. Había cambiado el peso del éxito por la ligereza de ser de nuevo un principiante, menos seguro de las cosas. Me liberó para entrar en uno de los periodos más creativos de mi vida.

Durante los siguientes cinco años, creé una empresa llamada NeXT, otra llamada Pixar, y me enamoré de una mujer asombrosa que se convertiría después en mi esposa. Pixar llegó a crear el primer largometraje animado por ordenador, Toy Story, y es ahora el estudio de animación más exitoso del mundo. En un notable giro de los acontecimientos, Apple compró NeXT, yo regresé a Apple y la tecnología que desarrollamos en NeXT es el corazón del actual renacimiento de Apple. Y Laurene y yo tenemos una maravillosa familia.

Estoy bastante seguro de que nada de esto habría ocurrido si no me hubieran echado de Apple. Creo que fue una medicina horrible, pero supongo que el paciente la necesitaba. A veces, la vida te da en la cabeza con un ladrillo. No pierdan la fe. Estoy convencido de que la única cosa que me mantuvo en marcha fue mi amor por lo que hacía. Tienen que encontrar qué es lo que aman. Y esto vale tanto para su trabajo como para sus amantes. El trabajo va a llenar gran parte de su vida, y la única forma de estar realmente satisfecho es hacer lo que consideren un trabajo genial. Y la única forma de tener un trabajo genial es amar lo que hacen. Si aún no lo han encontrado, sigan buscando. No se conformen.

Como en todo lo que tiene que ver con el corazón, lo sabrán cuando lo hayan encontrado. Y como en todas las relaciones geniales, las cosas mejoran y mejoran según pasan los años. Así que sigan buscando hasta que lo encuentren. No se conformen.

Mi tercera historia es sobre la muerte.

Cuando tenía 17 años, leí una cita que decía algo como: “Si vives cada día como si fuera el último, algún día tendrás razón”. Me marcó, y desde entonces, durante los últimos 33 años, cada mañana me he mirado en el espejo y me he preguntado: “Si hoy fuese el último día de mi vida, ¿querría hacer lo que voy a hacer hoy?” Y si la respuesta era “No” durante demasiados días seguidos, sabía que necesitaba cambiar algo. Recordar que voy a morir pronto es la herramienta más importante que haya encontrado para ayudarme a tomar las grandes decisiones de mi vida. Porque prácticamente todo, las expectativas de los demás, el orgullo, el miedo al ridículo o al fracaso se desvanece frente a la muerte, dejando sólo lo que es verdaderamente importante.

Recordar que vas a morir es la mejor forma que conozco de evitar la trampa de pensar que tienes algo que perder. Ya estás desnudo. No hay razón para no seguir tu corazón. Hace casi un año me diagnosticaron cáncer. Me hicieron un escaneo a las 7:30 de la mañana, y mostraba claramente un tumor en el páncreas. Ni siquiera sabía qué era el páncreas. Los médicos me dijeron que era prácticamente seguro un tipo de cáncer incurable y que mi esperanza de vida sería de tres a seis meses. Mi médico me aconsejó que me fuese a casa y dejara zanjados mis asuntos, forma médica de decir: prepárate a morir. Significa intentar decirles a tus hijos en unos pocos meses lo que ibas a decirles en diez años. Significa asegurarte de que todo queda atado y bien atado, para que sea tan fácil como sea posible para tu familia. Significa decir adiós. Viví todo un día con ese diagnóstico. Luego, a última hora de la tarde, me hicieron una biopsia, metiéndome un endoscopio por la garganta, a través del estómago y el duodeno, pincharon el páncreas con una aguja para obtener algunas células del tumor. Yo estaba sedado, pero mi esposa, que estaba allí, me dijo que cuando vio las células al microscopio el médico comenzó a llorar porque resultó ser una forma muy rara de cáncer pancreático que se puede curar con cirugía.

Me operaron, y ahora estoy bien. Esto es lo más cerca que he estado de la muerte, y espero que sea lo más cerca que esté de ella durante algunas décadas más. Habiendo vivido esto, ahora les puedo decir esto con más certeza que cuando la muerte era un concepto útil, pero puramente intelectual: Nadie quiere morir. Ni siquiera la gente que quiere ir al cielo quiere morir para llegar allí. Y sin embargo la muerte es el destino que todos compartimos. Nadie ha escapado de ella. Y así tiene que ser, porque la Muerte es posiblemente el mejor invento de la Vida. Es el agente de cambio de la Vida. Retira lo viejo para hacer sitio a lo nuevo. Ahora mismo lo nuevo son ustedes, pero dentro de no demasiado tiempo, de forma gradual, ustedes se irán convirtiendo en lo viejo, y van a ser apartados. Siento ser tan dramático, pero es bastante cierto. El tiempo de ustedes es limitado, así que no lo gasten viviendo la vida de otro. No se dejen atrapar por el dogma que es vivir según los resultados del pensamiento de otros. No dejen que el ruido de las opiniones de los demás ahogue la voz interior propia. Y lo más importante, tengan el coraje de seguir a su corazón y su intuición. De algún modo ellos ya saben lo que tú realmente quieres ser. Todo lo demás es secundario.

Cuando era joven, había una publicación asombrosa llamada "The Whole Earth Catalog" [Catálogo de toda la Tierra], una de las biblias de mi generación. La creó un tipo llamado Stewart Brand no lejos de aquí, en Menlo Park y la trajo a la vida con su toque poético. Eran los últimos años 60, antes de los computadores personales y la autoedición, así que se hacía con máquinas de escribir, tijeras, y cámaras Polaroid. Era como Google con tapas de cartulina, 35 años de que llegara Google, era idealista, y rebosaba de herramientas claras y grandes conceptos. Stewart y su equipo sacaron varios números del The Whole Earth Catalog, y cuando llegó su momento, sacaron un último número. Fue a mediados de los 70, y yo tenía la edad de ustedes. En la contraportada de su último número había una fotografía de una carretera por el campo a primera hora de la mañana, la clase de carretera en la que podrías encontrarte “haciendo dedo” si son aventureros. Bajo ella estaban las palabras: “Sigue hambriento. Sigue alocado”.

Era su último mensaje de despedida. Sigue hambriento. Sigue alocado. Y siempre he deseado eso para mí. Y ahora, cuando ustedes se gradúan para comenzar de nuevo, les deseo lo mismo. Sigan hambrientos. Sigan alocados.

Muchísimas gracias a todos.

PREELECTORALES


Cuando el pequeño Aznar -que años atrás hizo candidato a Rajoy y lloró ante las cámaras por quienes tuvo que excluir porque, ya se sabe, Presidente hay uno solo- aparece ahora al lado de Rajoy, la muy superior estatura del gallego convierte al castellano en un enano más en medio del séquito de votantes del 20 de noviembre.

Cuando los vanguardinos anuncian en Portada el 9 de octubre (según encuesta del Instituto Noxa para el diario)

"Amplia mayoría absoluta del PP"

"Rajoy logra el mejor resultado de la historia de su partido, y el PSOE, el peor desde 1977"

mejor resultado, pues, que los que llevaron al pequeño Aznar dos veces a la Presidencia.
El 7 de octubre, una década después de que EEUU y sus aliados de la OTAN invadieran Afganistán para luchar contra los talibanes, nuevos ataques de los talibanes y al-Qaeda contra objetivos de la OTAN en Kabul matan al antiguo presidente afgano pero no al actual, Karzai, la ambigüedad en persona, el aliado dudoso de los occidentales. Quienes a su vez no saben cómo terminar una guerra donde han muerto unos 2.700 soldados. El final anunciado es el 2014, pero las dudas siguen acumulándose, como las víctimas. Y revelan, dicen en EEUU, una comprensión simplista de la cultura y la sociedad afgana. El gobierno afgano afirma que ha fallado, como la OTAN, al afirmar que dejaría el poder en 2014.

domingo, 9 de octubre de 2011

RENOVADOR MONTEBOURG

En arrivant en troisième position de la primaire PS, le député de Saône-et-Loire fait figure de révélation de ce scrutin. ¿PODRÍA GANAR LA SEGUNDA VUELTA?

Quand il avait pronostiqué une affluence record pour la primaire, les socialistes y croyaient peu. Quand il avait annoncé sa propre percée, ils avaient douté. Quand il avait annoncé qu'il serait en finale, ils avaient souri. Mais finalement… Arnaud Montebourg n'aura pas eu raison sur toute la ligne, mais presque : la primaire a été un succès et il a incontestablement réussi sa campagne. Le député de Saône-et-Loire est la révélation de la primaire.

En arrivant en troisième position, selon les tendances disponibles à 21 heures, Arnaud Montebourg s'est invité dans la cour des grands. Il devance largement Ségolène Royal. Désormais, il pèse plus lourd qu'elle chez les socialistes. Le député de Saône-et-Loire est en mesure d'infléchir la ligne du candidat qui sera désigné dimanche prochain. Si c'est François Hollande, ce sera plus difficile : l'ancien premier secrétaire est le plus éloigné de la ligne du député de Saône-et-Loire. Martine Aubry, avec son idée de «juste échange», paraît plus proche sur le fond. Mais sur l'affaire Jean-Noël Guérini, mis en examen pour association de malfaiteurs, Montebourg s'était sévèrement accroché avec la maire de Lille, l'accusant à demi-mot d'avoir fermé les yeux sur les pratiques de la fédération socialiste des Bouches-du-Rhône.

Avec une idée neuve, Arnaud Montebourg a touché les esprits. En se faisant le défenseur de la «démondialisation» SUGIERE ERRÓNEAMENTE QUE LA MUNDIALIZACIÓN YA SE HA REALIZADO c'est-à-dire d'une «mise au pas» du système financier notamment, comme il l'a expliqué, le député de Saône-et-Loire est entré en résonance avec une partie de l'électorat de gauche. «On a senti une poussée pour lui à la fin de la campagne », raconte-t-on au PS. C'est une frange plus radicalisée, POR VOTANTES EXTRA PARTIDO? qui ne se retrouvait pas dans les positions «réalistes» des favoris, qui s'est déplacée pour le soutenir.

Arnaud Montebourg a misé sur la singularité, et il a gagné son pari. Durant sa campagne, il n'a cessé de répéter qu'il était «le seul candidat à avoir voté non au référendum» sur la Constitution européenne de 2005. Le non l'avait emporté. Plus radical et plus neuf qu'une Ségolène Royal, Arnaud Montebourg, 48 ans, est parvenu à incarner le renouvellement politique. Il a remporté un autre match : le duel avec Manuel Valls, l'autre «quadra» de la compétition. En arrivant en cinquième position, et dernier des socialistes, le député maire d'Évry fait pâle figure face à son rival.

Héraut de la «rénovation»

Si tous les socialistes se sont félicités dimanche du succès de leur primaire, Arnaud Montebourg a une raison supplémentaire de se réjouir : il est l'un des architectes du système. En faisant la promotion de ce processus, en vigueur sous des formes différentes aux États-Unis, en Italie ou en Grèce, le député de Saône-et-Loire, héraut de la «rénovation» au PS depuis plus de dix ans, avait une idée en tête : briser le système rigide du parti politique traditionnel, submerger le pouvoir des «barons locaux» du PS par une affluence démocratique. De fait, dimanche, l'influence des élus a été minime dans le vote. «On a vu voter beaucoup de gens qu'on ne connaissait pas »,expliquait le premier secrétaire par intérim, Harlem Désir. Pour Arnaud Montebourg, le succès des primaires signe donc la fin des partis traditionnels.

La primaire, selon ses artisans, devait aussi permettre à un outsider d'émerger, sur le modèle d'un Barack Obama, totalement inconnu avant d'entrer dans la course aux États-Unis. Montebourg n'est pas Obama, mais l'outsider s'est fait entendre.

"PRIMARIAS A LA FRANCESA"

Primarias a la francesa

En general, las disputas internas del Partido Socialista francés provocan bostezos de aburrimiento. Peleas entre egos —siempre los mismos—, palabrería constante y, sobre todo, la penosa sensación de que sus dirigentes no han atravesado una frontera desde el siglo pasado. Pero, de repente, justo cuando la derecha muestra abiertamente sus dudas sobre las posibilidades de Nicolás Sarkozy de salir reelegido en la primavera de 2012, resulta que el PS ha conseguido modernizar nuestra vida política. Algo de lo que se siente no poco orgulloso y de lo que cada uno de los aspirantes a la candidatura proclama ser el padre (o la madre): por primera vez, el candidato que defienda sus colores en las elecciones presidenciales, será designado por votación popular.

Christine Ockrent

Un mes de campaña, tres debates televisados, discusiones argumentadas y casi demasiado educadas, el interés en aumento de la opinión pública y los medios de comunicación, avalanchas de sondeos y, al final, un elogio inesperado: el del primer ministro conservador, François Fillon, que aplaude en voz alta la modernidad del proceso como si lamentase que su propio partido, la UMP, no lo adopte también. ¡Qué éxito y, sin embargo, cuantas incógnitas!

La primera vuelta se celebra este domingo, la segunda, ocho días después. ¿Y cuántos franceses irán a votar? Nadie lo sabe. Para participar en los comicios, no hace falta ser militante de carné, basta con proclamar la adhesión a los valores democráticos esenciales, por lo que puede haber otras sensibilidades que influyan en la elección. Algunos paranoicos se han apresurado a mostrar su preocupación: ¿y si los finos estrategas de la UMP acuden en masa a las urnas para desvirtuar el resultado? Se han tomado todas las precauciones, afirman los organizadores, que desconfían más —existen precedentes— de las trampas internas. Más verosímil resulta, en estos tiempos de crisis e inquietud, en los que la necesidad de participar en el debate es cada vez más acuciante —prueba de ello son las redes sociales—, que algunas personas de buena voluntad, que no tienen por qué votar forzosamente a la izquierda pero que han dejado de creer en Sarkozy, tengan ganas de designar como candidato al “manos malo”. En ese caso, estas primarias serían una especie de nuevo derecho cívico, el de filtrar el acceso a la candidatura suprema independientemente de las etiquetas partidistas.

Sean cuales sean los resultados del domingo, ya podemos indicar algunos vencedores y un gran perdedor: el propio PS, su aparato y su ideología polvorienta, que observan con consternación los demás socialistas europeos. Y, a riesgo de incrementar la personalización de la política, todos los aspirantes se han beneficiado de ello. Para empezar, los dos más nuevos, los menos conocidos hasta ahora, cada uno en un extremo. A la izquierda, Arnaud Montebourg, cantor de la “desmundialización” y del regreso al proteccionismo. “¡Anticuado!”, exclama Manuel Valls, nacido español (y primo lejano del autor del himno del FC Barcelona), socialdemócrata sin complejos, que ya lanza miradas amorosas a los centristas, y a quien Montebourg recomienda que se pase a la UMP. Ségolène Royal, jamás tocada por la duda, tiene ya el orden del día de su primer consejo de ministros, y llama sin vergüenza a vivir una “primavera francesa” a imagen de la primavera árabe. Martine Aubry ha conseguido erigirse como jefa del partido y hacer olvidar la trampa tendida por Dominique Strauss-Kahn, que quería relegarla, sin ninguna elegancia, a candidata suplente. En cuanto a François Hollande, que se considera François Mitterrand a fuerza de imitar sus gestos y su elocuencia, ha mostrado una habilidad y un aplomo propias del favorito en el que se ha convertido.

Este domingo, mientras los socialistas franceses se miden entre sí, la crisis de Europa continúa. Y Nicolas Sarkozy estará en Berlín para ponerse de acuerdo con Angela Merkel.

Christine Ockrent es periodista francesa

Traducción de María Luisa Rodríguez Tapia

CON ANGELA BIEN VALE LA PENA



Berlín y París cierran un acuerdo para recapitalizar el sector bancario europeo

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Merkel y Sarkozy pactan una postura común ante la presión de la Comisión Europea, EE UU, el FMI y el Banco Mundial; y anuncian un paquete de medidas anti-crisis para este mes

SARKO URGIDO POR TRES MUJERES


El segundo fin de semana de octubre, Sarko alternó entre tres mujeres. Su ex ministra Christine Lagarde, encumbrada ahora en el FMI, el sábado. Su frecuentísima Angela, el domingo, para recapitalizar al sector bancario. Con Carla todos los días, supongo, a la espera del parto.